Todavía se derrite en mis manos como el hielo al sol. Y le escribo verbos moderados para hablarle de mi amor. A la mujer más desafortunada del mundo este pobre diablo insomne, quiere hacerla realmente feliz... La peor historia de amor en la historia.
Sigo soñando con vos, solo que estas
detrás de la columna al cruzar la esquina, o en el reflejo del espejo al otro
lado de la habitación o, en la portada del libro del desconocido que paso a mi
lado, en el sueño que tengo a diario, cuando dormir se me da. Si estas ahí todavía,
lo sé.
De esos días en los que veneras los excesos de
las horas pantagruélicas... A todos los ingredientes les agregaba un toque de
locura y también añadía por encima el verbo llorar, para que probaras tus
lágrimas.
Tus fotografías son estatuas del inconsciente. Arquetipos de eso que Yo bautice de felicidad un día.
Soy humano de medio tiempo. Y escribo hace dos vidas.
Caso de la rubia platino, noviembre mi cumple a
cuestas, como cada año la parla volviéndose testamento, pero sin difunto y al menos
viento frio del norte que refresca la cara. He dibujado con palabras la
estructura física de un sentimiento, la sombra abstracta de un latido, el trazo
concreto de un sueño.
A la mujer más desafortunada del mundo este
pobre diablo insomne, quiere hacerla realmente feliz...